Por Jose Miguel Villegas (psicólogo deportivo)

Hay días que leo a través de distintas fuentes, ya sea facebook, twitter o cualquier otro medio de comunicación, críticas implacables hacia el Club San Marcos de Arica, en su mayoría dirigida hacia el esfuerzo o calidad futbolística de algunos jugadores del plantel, otras hacia las malas decisiones del cuerpo técnico y un número de comentarios no menor, hacia la gestión del actual presidente. En ese momento, me surgen varias reflexiones acerca de la postura del hincha, fanático, simpatizante, o como quiera llamársele…

Primero cabe la afirmación: “qué difícil es ser hincha de un equipo chico…”, claro, no tengo la estadística dura, pero lo más probable es que el porcentaje de derrotas sea mayor al de triunfos, y eso no es un detalle menor, hay veces que en el estadio o en los comentarios en redes sociales “no se le perdona al equipo perder”. Al mismo tiempo, me pongo del lado del público y entiendo la serie de frustraciones que venimos arrastrando año tras año; sin ir más lejos, nuestra hazaña reciente de estar en la elite del futbol nacional duro 17 partidos, aproximadamente cuatro meses y de vuelta al infierno. Cierro esta primera reflexión viendo futbol internacional por TV y pienso, “que fácil debe ser hincha del Barcelona… que poco sufren…”

Segundo, ¿es tan malo estar en primera B?, pienso en Valdivia, Los Angeles, Puerto Montt, Osorno, Linares, ciudades importantes en nuestro país y que nos deben envidiar. Porque si me preguntan a mí, el infierno lo vivimos en Tercera, yo estuve ahí dirigiendo un par de charlas motivacionales para aquel plantel del 2006 que no consiguió en ascenso y realmente, que difícil ambiente es la tercera división…

Tercero, no quiero parecer conformista, trato de sentirme orgulloso frente al presente del club y optimista hacia el futuro, pero también busco contagiar este optimismo, para que el jugador lo sienta en la cancha, ya que, un insulto desde la galería local, sin duda puede ser un factor que influya en su rendimiento. No sé si llamarle apoyo incondicional a la actitud que se necesita, criticar cuando el equipo juega mal, es válido, pero esto es deporte y jugar en casa tiene una función que representa una oportunidad: que el local se sienta de local.

No se borra de mi memoria (y no creo que algún día ocurra) la tarde del cuatro de noviembre del 2012, cuando mientras los equipos hacían el calentamiento previo antes de esa verdadera final, quienes estábamos en ese estadio celeste, cantamos al unísono por lo menos cinco veces consecutivas nuestro hermoso himno y de verdad éramos una sola unidad con el plantel, ¿el resultado? Arica 2 Concepción 1, y un sueño de años que se cumplía…

Desde la psicología deportiva, este tipo de situaciones representan algo muy simple, Motivación o Desmotivación en el deportista, la invitación es a que seamos un solo equipo, aprendamos de nuestra actitud positiva y optimista en los días en que las cosas nos han salido bien y aprendamos a reconocer que en la cancha nos representan 11 jugadores, que a veces se gana otras se empata, muchas se pierde, pero ahí estamos nosotros, con el mismo sueño de siempre, esperando que la próxima vez, dure más de cuatro meses…

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